Regulación
Qué es la prevención del blanqueo y qué proponía el proyecto estadounidense de 2022 sobre criptoactivos

AML es la sigla inglesa de prevención del blanqueo de capitales. Abarca leyes, normas y controles destinados a detectar e impedir que los ingresos delictivos se presenten como ganancias legítimas.
El blanqueo oculta el origen de fondos procedentes del tráfico de drogas, el fraude u otros delitos. La financiación del terrorismo es un problema relacionado, pero distinto: también puede utilizar ingresos de origen lícito.
El impacto económico es considerable, aunque difícil de medir. En 2020, la ONU citaba estimaciones de unos 1,6 billones de dólares anuales de blanqueo, a menudo expresadas como el 2,7 % del PIB mundial. Los aproximadamente 7 billones de riqueza privada oculta en paraísos fiscales y las pérdidas fiscales anuales de entre 500.000 y 600.000 millones por erosión de bases imponibles y traslado de beneficios son magnitudes diferentes. No todo ese dinero constituye blanqueo demostrado ni pueden sumarse las cifras sin más. Son estimaciones históricas, no mediciones actuales.
Breve historia de la prevención del blanqueo
La Ley de Secreto Bancario de 1970 y sus modificaciones forman una base importante del sistema estadounidense. Sus normas incluyen la comunicación de operaciones en efectivo que superen en conjunto los 10.000 dólares en un día, además de los informes sobre actividades sospechosas. No significa que todo depósito superior a ese importe sea ilegal.
Los bancos y otras entidades sujetas a estas obligaciones también aplican procesos de identificación del cliente, conocidos como KYC, y de diligencia debida o CDD.
Estos controles pueden ayudar a detectar las distintas fases del blanqueo: introducción de fondos ilícitos en el sistema, operaciones para ocultar su procedencia e integración en inmuebles, instrumentos financieros o inversiones comerciales.
Las reglas CDD de FinCEN incluían identificar y verificar al cliente y a los titulares reales pertinentes. En las personas jurídicas, normalmente abarcaban a quienes poseyeran al menos el 25 % y a una persona con responsabilidad significativa de control o gestión, con las excepciones previstas. También contemplaban perfiles de riesgo y seguimiento continuado para detectar indicios sospechosos.
La Ley de Prevención del Blanqueo de 2020
La Anti-Money Laundering Act of 2020 modernizó ampliamente el sistema, pero no fue la primera medida concreta de Estados Unidos contra el blanqueo. En virtud de ella, FinCEN publicó sus prioridades nacionales en junio de 2021. La publicación oficial se refiere a los delitos precedentes que generan ingresos susceptibles de blanquearse, no a «predecir delitos». El blanqueo está relacionado con todas las prioridades. Estas incluían corrupción, ciberdelincuencia, financiación del terrorismo nacional e internacional, fraude, organizaciones criminales transnacionales, narcotráfico, trata de personas y tráfico ilícito de migrantes, además de financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva. Las monedas virtuales aparecían en la evaluación de riesgos de ciberdelincuencia; eso no convertía en delictivo todo su uso.
Preocupaciones sobre las monedas virtuales
Su expansión suscitó inquietudes sobre la estabilidad financiera y las actividades ilegales. Los riesgos dependen de la tecnología, el proveedor y la forma de utilización.
La privacidad y la posibilidad de ocultar quién controla una dirección preocupan a los supervisores. Sin embargo, muchas cadenas públicas son seudónimas, en lugar de completamente anónimas.
Es posible transferir valor entre países sin una cuenta bancaria convencional. Pero también pueden analizarse los registros públicos y relacionar direcciones con personas mediante información de las plataformas, entre otras fuentes. La trazabilidad no es idéntica en todas las operaciones.
Qué mostraban los datos
La afirmación de algunos políticos de que las monedas digitales se utilizan principalmente para delinquir debe contrastarse con los datos y su metodología. Chainalysis publicó en enero de 2022 un informe que estimaba en 14.000 millones de dólares el valor recibido en 2021 por direcciones identificadas como ilícitas. Su participación en el volumen total medido había bajado. La estimación inicial era del 0,15 %, pero la empresa advertía que aumentaría si identificaba más direcciones delictivas. No era una medición definitiva de toda la criminalidad. El valor ilícito identificado creció un 79 %, mientras que el volumen total de su conjunto de datos aumentó un 567 %, hasta 15,8 billones de dólares. Estas cifras históricas tampoco demuestran que el riesgo fuera insignificante.
El proyecto de ley sobre activos digitales de 2022
Elizabeth Warren, senadora demócrata por Massachusetts, y Roger Marshall, republicano por Kansas, anunciaron la propuesta el 14 de diciembre de 2022. El texto formal del Senado, S. 5267, lleva fecha del día 15. Se trataba de un proyecto, no de una ley ya vigente. La propuesta de Ley de Prevención del Blanqueo mediante Activos Digitales pretendía, según sus promotores, cerrar lagunas para reducir riesgos de blanqueo, financiación del terrorismo y seguridad nacional. De aprobarse, obligaría a FinCEN a ampliar las reglas de las empresas de servicios monetarios a distintos participantes relacionados con las criptomonedas, incluidos proveedores de monederos con y sin custodia, mineros y validadores que validaran o protegieran operaciones de terceros. También proponía restricciones a las operaciones de las entidades financieras con mezcladores, monedas de privacidad y otras tecnologías de anonimización especificadas, así como con activos anonimizados mediante ellas. Exigiría finalizar una norma previamente propuesta sobre determinadas operaciones con monederos de autocustodia e incluía obligaciones sobre ciertas transacciones con cuentas extranjeras. En un monedero de autocustodia, el usuario controla las claves en vez de confiarlas a una plataforma. Warren defendía que las operaciones comparables debían seguir reglas comparables. Citó el uso de activos digitales por actores estatales, oligarcas, narcotraficantes y traficantes de personas para blanquear, eludir sanciones y financiar el terrorismo. A su juicio, el sector debía cumplir reglas similares a las de bancos, intermediarios y Western Union (WU ). Esa era la justificación que ofrecía para el proyecto.
Posibles consecuencias para los usuarios
La propuesta llegó tras el colapso de FTX y la detención de su antiguo consejero delegado, Sam Bankman-Fried. Entonces afrontaba cargos de fraude por medios electrónicos, fraude de valores y delitos relacionados con el blanqueo, entre otros. Los cargos no eran una condena en la fecha de este artículo. La valoración crítica aquí es que aumentar la vigilancia de operaciones no resuelve por sí solo los fallos de control interno y gobierno corporativo que mostró FTX. Sus efectos sobre seguridad y privacidad deben examinarse por separado.
¿Protege KYC a los clientes?
Las entidades utilizan KYC para verificar identidades y evaluar los riesgos de prestar servicios financieros. Es uno de varios instrumentos contra el blanqueo, el fraude y otros delitos. Según las reglas aplicables, pueden recabar nombre, domicilio, fecha de nacimiento, documentos de identidad y datos sobre empleo, situación financiera u origen de fondos. Esa recogida también crea riesgos de privacidad y seguridad: los datos sensibles deben protegerse y hacer KYC no los vuelve seguros automáticamente. La filtración de Equifax (EFX ) de 2017 ilustra el riesgo de grandes repositorios de información personal. Según la FTC, afectó a unos 147 millones de personas. Fue una brecha en una compañía de información crediticia, no una prueba por sí sola de que KYC la hubiera causado. La selección por riesgo puede además excluir a clientes legítimos o imponerles tarifas superiores y condiciones más estrictas. Un diseño deficiente puede perjudicar desproporcionadamente a ciertos grupos. Estas consecuencias deben valorarse junto con el objetivo de prevenir delitos.
Valoración final
Este artículo describía en diciembre de 2022 un mercado de criptoactivos de unos 885.000 millones de dólares; era una estimación temporal, no una magnitud permanente. Las normas variaban entre países y los supervisores debían abordar tanto los riesgos financieros como los usos delictivos. La postura del artículo es que unas reglas ajenas al funcionamiento de la tecnología pueden frenar la innovación legítima. Al mismo tiempo, combatir el blanqueo, el fraude y la financiación del terrorismo son objetivos válidos. Conviene evaluar obligaciones concretas en vez de aceptar o rechazar toda regulación en bloque. El equilibrio exige controles eficaces, privacidad, proporcionalidad y posibilidades de uso legal: requisitos excesivos o técnicamente imposibles pueden impedir el desarrollo, mientras que controles insuficientes dejan espacio al abuso. Esta valoración se refiere al proyecto y al debate de diciembre de 2022.












