Sostenibilidad
Edificios vivos: concreto de bacterias para ciudades más limpias

Un equipo de ingenieros de la prestigiosa universidad ETH Zurich ha introducido un nuevo método de construcción que utiliza bacterias fotosintéticas para reducir las emisiones de carbono y fortalecer el soporte estructural del concreto. La arquitectura viva podría tener un impacto significativo en los diseños de edificios del futuro. A continuación, se presentan los detalles.
Dióxido de carbono
El dióxido de carbono es uno de los principales gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático. Esta composición química puede causar daños irreparables a la capa de ozono, los ecosistemas locales y la salud con el tiempo. Cuando los niveles de CO2 no se controlan, pueden resultar en cambios catastróficos, como alterar el pH de los océanos.
La eliminación de CO2 es un gran negocio
Todos estos problemas han llevado al mundo a hacer un esfuerzo concertado para reducir y eliminar el CO2 de la atmósfera siempre que sea posible. Hasta la fecha, los ingenieros han creado una variedad de formas de lograr esta tarea. Desde filtros especiales hasta materiales que convierten el químico en minerales menos dañinos, no ha habido falta de originalidad.
Conceptos como los sistemas de captura de aire directo y la reforestación buscan eliminar el carbono del aire directamente. Estos enfoques han demostrado ser efectivos. Sin embargo, son costosos y no se pueden ampliar fácilmente para satisfacer la demanda global de estos servicios. Reconociendo estas limitaciones, un equipo de científicos buscó una forma de integrar la captura de CO2 en la vida diaria sin obstaculizarla.
Estudio de arquitectura viva
El estudio Dual carbon sequestration with photosynthetic living materials , publicado recientemente en la revista Nature Communications, destaca el uso de bacterias mezcladas con concreto de construcción para capturar CO2. Para lograr esta tarea, los ingenieros utilizan una de las formas de vida más antiguas del mundo, las cianobacterias fotosintéticas.
Esta bacteria es capaz de realizar la fotosíntesis, lo que elimina el CO2 del aire, sin comprometer la estabilidad o la resistencia del concreto. En este sentido, el equipo vislumbra un futuro en el que las manzanas de las ciudades pueden limpiar el aire de forma autónoma a través de sus edificios. Estos edificios pueden secuestrar y almacenar el CO2 directamente, reduciendo los costos y mejorando significativamente la calidad del aire.

Fuente – Valentina Mori Biennale di Venezia












