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Bitcoin frente a las CBDC: una perspectiva de 2023 sobre privacidad y adopción

Este artículo de opinión, publicado en 2023, compara Bitcoin con las monedas digitales de bancos centrales (CBDC). Los bancos centrales exploraban nuevas formas de dinero digital, pero una CBDC no implica necesariamente eliminar el efectivo: algunos proyectos se planteaban como complemento de billetes y monedas.
Las CBDC podían ofrecer pagos más ágiles e inclusión financiera, según su diseño. También suscitaban dudas sobre privacidad, vigilancia y control. El artículo defendía Bitcoin como alternativa, aunque sus ejemplos no constituían una encuesta representativa sobre las preferencias de toda la población.
Bitcoin permite transferir valor sin una autoridad central que emita la moneda. Esa característica puede resultar atractiva para quienes buscan autonomía, pero no garantiza anonimato, estabilidad de precio ni seguridad en cualquier servicio. Primero conviene distinguir las características de ambos sistemas.
La emisión y el control monetario
Una CBDC es una forma digital de dinero del banco central y constituye un pasivo directo de este. Su valor se expresa en la unidad monetaria nacional. Puede diseñarse para pagos y conservación de saldos, aunque las condiciones de uso dependen del proyecto.
Las CBDC minoristas están destinadas al público y las mayoristas, a instituciones financieras para operaciones como la liquidación. Su arquitectura, intermediarios, requisitos de acceso y garantías de privacidad pueden variar entre países.
China ya probaba el yuan digital, e-CNY. Su desarrollo buscaba una forma digital de dinero público, pero eso no demostraba que los billetes fueran a desaparecer ni que todas las CBDC siguieran el mismo modelo.
A diferencia de Bitcoin, cuya emisión y validación dependen de reglas y participantes de una red descentralizada, una CBDC mantiene la responsabilidad monetaria del banco central. Eso no obliga a que este gestione directamente cada cuenta o procese por sí solo cada pago.
El artículo cuestionaba el grado de control público sobre una CBDC. No obstante, no todos los proyectos tienen como finalidad sustituir criptomonedas: también pueden buscar mejorar pagos, mantener acceso al dinero público o aumentar la inclusión financiera.
Que una CBDC sea un pasivo del banco central no convierte a este en titular de todo el efectivo de los usuarios ni exige retirar los billetes. Puede coexistir con efectivo y depósitos bancarios, y distribuirse mediante intermediarios.
Privacidad, acceso y supervisión
Los registros digitales pueden facilitar pagos rápidos y baratos, pero una CBDC no necesita usar una cadena de bloques o un registro distribuido. La privacidad y la capacidad de supervisión dependen de la arquitectura, los datos disponibles y los límites legales.
La falta de documentación, los ingresos reducidos y otros obstáculos ya pueden excluir a personas del sistema financiero. Una moneda digital no resuelve automáticamente esas barreras y podría añadir otras si requiere dispositivos o conectividad difíciles de obtener.
Las sanciones económicas también pueden restringir el acceso a fondos y servicios. Su alcance y legitimidad deben evaluarse en cada caso; no toda sanción equivale por sí misma a un abuso de poder.
Los controles de capital o de cambio pueden limitar retiradas y transferencias. Sus efectos sobre personas, empresas y actividad económica dependen de las reglas aplicables y de cómo se ejecutan.
Las autoridades pueden embargar fondos por motivos como delitos o deudas tributarias. El riesgo de actuaciones sin garantías procesales es una preocupación, pero no debe confundirse toda incautación con una actuación injustificada.
Por ello, el diseño de una CBDC plantea preguntas sobre rendición de cuentas, transparencia y límites al poder. La emisión centralizada no determina por sí sola que vaya a producirse corrupción o abuso.
Frente al efectivo, los pagos digitales pueden dejar más datos que permitan seguir las operaciones. La preocupación por la vigilancia es relevante, pero el acceso a esa información y sus usos varían según el sistema y las salvaguardas.
Tampoco todas las CBDC tienen el mismo nivel de anonimato. Algunos diseños estudian privacidad reforzada para pagos pequeños u operaciones sin conexión, junto con controles contra delitos financieros. Es necesario examinar cada propuesta en lugar de afirmar que todas permiten vigilar cualquier gasto.
Bitcoin como alternativa descentralizada
Satoshi Nakamoto publicó el documento de Bitcoin en 2008, durante la crisis financiera mundial, y la red comenzó a funcionar en enero de 2009. La crisis impulsó debates sobre la confianza en las instituciones y el dinero, pero la fecha del documento no debe confundirse con la puesta en marcha de la red.
Satoshi Nakamoto es el seudónimo de una persona o grupo cuya identidad no se conoce públicamente. Bitcoin permite verificar y transferir valor sin un emisor central; aun así, los usuarios pueden recurrir a intermediarios, como plataformas de compraventa o custodios.
La descentralización puede dificultar la censura de transacciones, pero no hace a los usuarios inmunes a medidas gubernamentales o restricciones de intermediarios. Bitcoin es seudónimo, no anónimo: las transacciones confirmadas son públicas y las direcciones pueden vincularse a identidades. No ofrece automáticamente más privacidad que cualquier CBDC.
Bitcoin cuenta con usuarios y comercios en distintos países y permite transferencias internacionales. Eso no equivale a aceptación universal como medio de pago ni prueba que toda CBDC vaya a tener menor adopción. La utilidad depende del caso y de la infraestructura.
La capacidad y las comisiones de la cadena principal de Bitcoin pueden limitar ciertos pagos. Lightning Network es una capa adicional que permite pagos mediante canales fuera de la cadena y puede reducir tiempos y costes. Su privacidad y fiabilidad dependen de cómo se utilice.
Los canales de Lightning se financian bloqueando bitcoin bajo condiciones compartidas de gasto. Las partes actualizan los saldos sin publicar cada pago en la cadena. No son pagos ilimitados en importe: dependen de la liquidez del canal y, cuando se enrutan, de la ruta disponible.
La apertura y el cierre de canales pueden requerir operaciones en la cadena. Muchos pagos intermedios se realizan fuera de ella, lo que facilita micropagos que serían caros o poco prácticos en la capa principal. Las comisiones no son siempre insignificantes y algunos servicios son custodiales.
Nigeria: dificultades iniciales de adopción del eNaira
Nigeria lanzó el eNaira en octubre de 2021 para ampliar la inclusión financiera y ofrecer pagos digitales. El artículo de 2023 describía una adopción inicial limitada. Esa situación no demuestra que toda CBDC fracase ni describe necesariamente su uso actual.
Entre las barreras señaladas figuraban el conocimiento insuficiente del producto y la dificultad de explicar su utilidad a los usuarios. La información y la confianza eran importantes para que una nueva forma de pago se utilizara.
Una red limitada de comercios también podía reducir la utilidad cotidiana del eNaira. La aceptación de un medio de pago depende de que consumidores y negocios encuentren motivos para usarlo.
El artículo mencionaba dudas sobre seguridad, privacidad, vigilancia y ciberataques como posibles obstáculos. No aportaba una medición que permitiera atribuir el rechazo de todos los nigerianos a una sola causa.
La inflación y la depreciación del naira también afectaban las decisiones financieras. El eNaira se expresa en nairas, por lo que no protege por sí mismo frente a su depreciación. Mantener billetes de naira tampoco elimina esa exposición.
Nigeria y el interés por las criptomonedas
El artículo contrastaba el uso inicial del eNaira con el interés por Bitcoin y otros criptoactivos. La crisis de efectivo de comienzos de 2023 podía aumentar la búsqueda de alternativas, pero no demostraba una preferencia universal por Bitcoin ni que fuera un refugio sin riesgo.
La crisis coincidió con el rediseño de billetes presentado en noviembre de 2022 y con tensiones políticas y económicas. A comienzos de 2023 la inflación rondaba el 21 % y faltaban billetes nuevos. La política revisada de diciembre de 2022 fijaba un umbral semanal de 500.000 nairas para retiradas de particulares, con condiciones y cargos para excederlo. La equivalencia de unos 667 dólares citada en el original dependía del tipo de cambio utilizado.
El impulso del CBN a los pagos sin efectivo, incluido el eNaira, provocaba críticas sobre privacidad y libertades. Debe distinguirse ese debate de afirmar que todas sus medidas se habían adoptado para vigilar a la población.
Algunos usuarios buscaban alternativas para transferencias y exposición a la moneda local, aunque Bitcoin también presenta volatilidad. Nigeria ocupó el puesto 11 del índice global de adopción cripto de Chainalysis de 2022 y el 17 en su componente de volumen de intercambio P2P. El segundo dato es una posición, no un 17 %.
Las dificultades de acceso a pagos internacionales pueden favorecer el interés por redes abiertas. Bitcoin permite participar sin que el protocolo clasifique a los usuarios por nacionalidad, pero las plataformas, los servicios de cambio y las leyes locales pueden imponer restricciones.
El Banco Mundial estimó remesas hacia África subsahariana por 49.000 millones de dólares en 2021, no para toda África ni necesariamente a través de Bitcoin. Por separado, Chainalysis estimó 100.600 millones de dólares de valor cripto recibido en cadena en África subsahariana entre julio de 2021 y junio de 2022, un 16 % más que en el período anterior. Esa cifra abarca criptoactivos diversos y no equivale a remesas en Bitcoin.
Según Global Findex 2021, aproximadamente el 55 % de los adultos de África subsahariana tenía una cuenta en una entidad financiera o de dinero móvil; alrededor del 45 % carecía de ella. No era un 55 % sin cuenta en toda África. La escasez de efectivo podía afectar especialmente a quienes dependían de los billetes.
Bitcoin y las aplicaciones Lightning ofrecían otras vías para enviar y recibir valor. Su utilidad dependía de conectividad, liquidez, costes, acceso a servicios y gestión de las claves; la autonomía era una posibilidad, no una garantía de protección económica.
Hong Kong y las pruebas del yuan digital
El artículo también comparaba el interés por los criptoactivos con una promoción de e-CNY vinculada a Hong Kong. La participación en una prueba concreta no permite medir por sí sola la preferencia de toda la población entre Bitcoin y una CBDC.
El original citaba 625 solicitudes de monederos físicos en los primeros cuatro días de una promoción y descuentos de hasta el 20 %. Era un dato limitado a esa iniciativa, no una encuesta representativa sobre aceptación general.
Las autoridades continuaban promoviendo los pagos transfronterizos con yuan digital en el contexto de la Gran Área de la Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao. Esa actividad podía coexistir con otras políticas sobre activos digitales.
El artículo citaba operaciones acumuladas de e-CNY por unos 100.000 millones de yuanes, aproximadamente 14.000 millones de dólares, en los datos difundidos en 2022. También mencionaba incentivos locales por más de 180 millones de yuanes, unos 26,5 millones de dólares, durante el Año Nuevo Lunar de 2023. Estas dos últimas cifras son millones, no miles de millones.
Hong Kong trabajaba además en un marco para los activos virtuales y en el desarrollo de Web3. Ello no significaba que hubiera abandonado e-CNY ni que ambas líneas de trabajo fueran excluyentes.
La SFC abrió el 20 de febrero de 2023 una consulta sobre el régimen de licencias de plataformas, incluida la posible participación de inversores minoristas bajo condiciones de protección. El presupuesto de 2023-24 propuso 50 millones de dólares de Hong Kong, unos 6,4 millones de dólares estadounidenses, para desarrollar el ecosistema Web3 mediante actividades como seminarios y talleres. No era una inversión directa de ese importe en criptomonedas.
Conclusión
Los ejemplos de 2023 mostraban dificultades de adopción y preocupaciones legítimas sobre el diseño de las CBDC. No bastan, sin embargo, para concluir que todas las personas rechazan cualquier CBDC.
Bitcoin ofrece una alternativa descentralizada y de código abierto con autocustodia posible. El control efectivo y la privacidad dependen de las prácticas del usuario y de los servicios elegidos; la cotización también puede fluctuar mucho.
El artículo defendía que ese modelo podía atraer a quienes valoraban la autonomía financiera. Su crecimiento futuro y la confianza en las CBDC son cuestiones abiertas, no resultados garantizados por los casos citados.
El debate puede incluir efectivo, depósitos, CBDC y criptoactivos con usos distintos. La opinión favorable a Bitcoin debe distinguirse de una conclusión estadística sobre cuál será el futuro del dinero.
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